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Biografía Salvador Allende

Salvador Allende Gossens (1908–1973), fue el primer presidente socialista del mundo elegido democráticamente.

Fue médico de formación y miembro veterano del Partido Socialista. Allende ganó un escaño en la Cámara de Diputados en 1937 y en el Senado en 1945. Hizo campaña por la presidencia cuatro veces (1952, 1958, 1964 y 1970 ), siempre a la cabeza de una coalición de partidos de izquierda y estaba profundamente comprometido a mejorar la condición de los pobres, trabajadores, campesinos y mujeres del país.

Su consigna fue siempre asegurar a la propiedad chilena de sus recursos naturales, fortalecer la propiedad estatal de la economía y mantener el control obrero de la industria.

Allende murió durante el golpe militar, el 11 de septiembre de 1973, y desde su partida se inició una dictadura militar en Chile que duró 17 años.

Sobre su abuelo

El abuelo de Salvador Allende, Gregorio Allende Garcés, luchó en las guerras de independencia de  Chile y desde ahí, forjó una tradición nacionalista hacia sus herederos. Muchos dicen que la tradición política de la familia de Allende comenzó aquí.

Sobre sus padres

Padres de Salvador Allende

Salvador Allende Castro (1871–1932), padre de Allende, estudió derecho en la Universidad de Chile. Era un abogado extrovertido y muy reconocido por sus reuniones y fiestas sociales en las que siempre era el centro de atención.

Laura Gossens Uribe, madre de Salvador Allende, era callada y seria, una católica devota que asistía a misa todos los días.

Los padres de Allende se casaron en 1898 y tuvieron seis hijos, aunque los dos primeros murieron a una edad temprana.

Su mujer y sus hijas

Salvador Allende y Tencha

Si hablamos de Salvador Allende, tenemos que hablar de Tencha, su mujer y su gran amor. Pero ¿cómo se conocieron? Fue todo un azar del destino.

Corría el año 1939. Allende se encontraba reunido en una logia masónica cuando comenzó a temblar. Todo el mundo en Santiago corría y salía a las calles y fue en ese momento en el que Hortencia Bussi, más conocida como Tencha, se cruzó con Salvador. Un grupo de amigos en común los presentó en medio de este desastre natural y fue así que este encuentro fortuito los unió para siempre.

Juntos tuvieron tres hijas: Carmen Paz, Beatriz e Isabel.

Su hija Beatriz

Beatriz se convirtió en uno de los confidentes políticos más cercanos de su padre. Más cercana a la izquierda extrema que Salvador Allende, Beatriz fue un puente entre su padre y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Beatriz Allende y Salvador Allende

Ella permaneció a su lado en la Moneda el día del golpe hasta que él la obligó a abandonar el asediado palacio presidencial. Huyó al exilio en Cuba con su esposo, un diplomático cubano, que dirigió el Comité de Solidaridad Antiimperialista chileno con sede en Cuba. Se suicidó en La Habana en 1977.

Su hija Isabel

Isabel también siguió el camino de su padre hacia la política socialista después de estudiar sociología en la Universidad de Chile. Al igual que su hermana Beatriz, corrió a la Moneda el 11 de septiembre de 1973, mientras se desarrollaba el golpe, y abandonó el edificio solo cuando Allende se lo ordenó.

Salvador Allende y su hija Isabel Allende

Siguió a su madre al exilio en México y regresó a Chile en 1989. Fue elegida, como socialista en la Cámara de Diputados en 1994, se convirtió en senadora en 2010 y, en marzo de 2014, fue elegida la primera mujer presidenta de el Senado.

Los primeros años de Salvador Allende

Salvador Allende Gossens nació el 26 de junio de 1908 en Santiago de Chile. Sus primeros diez años de vida los pasó en Tacna (cuando aún parte de Chile).

A temprana edad sus amigos los conocían bajo el apodo de “Chicho”, pero ese pasado se olvidó cuando a los 11 años se mudó junto a su familia a la ciudad de Iquique. Ahí no estuvo mucho tiempo, ya que a los pocos meses partió a Santiago, para estudiar en el Instituto Nacional.

Discurso de Salvador Allende

Tras un año en el Instituto Nacional, se mudó nuevamente, pero esta vez fue a Valdivia, en donde se reunió con su familia nuevamente.

Pero Valdivia no sería su último destino. En 1922, y con tan solo 14 años, se movió con sus padres a Valparaíso, lugar donde pasó la mayor parte de su juventud y adolescencia y el lugar donde terminó sus estudios escolares en el Liceo Eduardo de la Barra.

Su despertar político

El mismo Allende, en sus biografías y entrevistas, aseguró que su despertar político empezó en su adolescencia, tras conocer a Juan Demarchi, un vecino de Salvador que creía fuertemente en las ideas anarquistas. Demarchi era un carpintero que llegó a Chile a principios del siglo XIX y que encontró rápidamente un hogar en las organizaciones anarcosindicalistas de Valparaíso.

Según el mismo Salvado Allende, fue Juan Demarchi quien le mostró una filosofía de vida revolucionaria y quien lo sumergió en la vida de la revolución. Ambos se juntaban a jugar ajedrez, y a pesar de la diferencia de edad, compartían largas conversaciones sobre cómo debería ser el estado chileno.

Allende en el ejercito

Tras terminar sus estudio escolares (el colegio), Salvador Allende decidió posponer sus estudios universitarios con el fin de entrar al ejército. Si bien el servicio militar era obligatorio, la clases media a la que pertenecía Allende tenía excusas y poder suficiente para evitarlo. Aún así, el futuro Presidente de Chile decidió entrar.

Su paso por la escuela militar fue corto: solo un año que dividió entre Viña del Mar y luego Tacna. Según palabras del mismo Allende, fue en ese año donde decidió que lo suyo era la política y que en algún momento de su vida, haría una carrera por ese lado.

Sus estudios universitarios

Tras su paso por el ejército, Salvador Allende decidió entrar a estudiar medicina en la Universidad de Chile en 1926 (18 años). Pero atentos, que es aquí, en la universidad, donde su amor político se volvió más fuerte. Su compromiso médico por mejorar la salud de los pobres lo fueron llevando de a poco al socialismo, hasta que en sus jornadas de médicina práctica, al ver la pobreza en Chile, entendió definitivamente que ese era su camino  a seguir.

Inicios políticos de Salvador Allende

En 1927 Allende se postuló como presidente de la asociación activista de estudiantes de medicina. Tres años más tarde, ayudó a revivir la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), cerrada por Ibañéz en 1926.

Además participó en “Avance”, un grupo de estudiantes compuesto en gran parte por socialistas y comunistas que intentaron empujar a la FECH a la izquierda. Esta fue sin duda su consagración en los movimientos sociales y políticos.

Sus compañeros de la escuela de esa época recuerdan la capacidad del joven Allende para captar la atención de la gente a través de una increíble oratoria.

Dirigente estudiantil

A mediados de 1931 el mundo entró en una fuerte depresión económica. El Presidente de ese entonces, Carlos Ibañéz del Campo, renunció por no poder enfrentar los problemas económicos y las protestas del pueblo chileno.

La bancarrota virtual de Chile, un déficit proyectado de 145 millones de pesos en 1931 y con solo 5 millones de pesos en cuentas del estado, desató levantamientos de casi todos los sectores políticos y también de profesionales y académicos.

Los estudiantes de “Avance”, el movimiento que dirigía Allende, participaron activamente de estas protestas, pidiendo soluciones y proponiendo una serie de alternativas para salir de las crisis. A pesar del poder que tenía este movimiento, algunas ideas revolucionarías de Salvador, hicieron que fuera expulsado.

Salvador Allende y Fidel Castro

Sus ideales y lucha contra la crisis hizo que además lo suspendieran de la universidad e incluso tuvo un breve encarcelamiento.

En 1932 fue readmitido en la facultad de medicina y en 1933 se tituló con grandes honores. A pesar de la excelencia con la que se recibió de la universidad, le fue muy difícil encontrar trabajo, ya que su pasado político y revolucionario era causa de prejuicio en los distintos lugares a los que postuló.

Ese mismo año, 1933, su padre murió de diabetes y en el discurso dado en el funeral, Salvador Allende prometió entregar su vida a la lucha social. Su amor por la política había llegado a lo más alto y no bajaría nunca de aquí en adelante.

Sus inicios en política

Corría el año 1933 y el Partido Comunista (PC) de Chile sufría una crisis: ex miembros expulsados, miembros del partido descontentos y un grupo de socialdemócratas decidieron alejarse y formar su propio partido político, el Partido Socialista (PS).

Este nuevo partido, comprometido con la propiedad del estado sobre los medios de producción, el avance y crecimiento de la clase trabajadora y los intereses de los campesinos, se convirtió en el nuevo hogar político de Salvador Allende.

Ya instalado como una figura conocida dentro de Chile, en 1937, con solo 28 años, se embarcó en la primera de sus muchas campañas políticas. Fue así que a su corta edad ganó un asiento en la Cámara de Diputados.

Salvador Allende saludando

Un año después de este primer triunfo político, el Presidente de la época, Pedro Aguirre Cerda, lo nombró Ministro de Salud.

En este nuevo cargo, el joven Allende se hizo cargo de una comisión de expertos que examinó las leyes de seguridad social y discapacidad de Chile y presentó una propuesta de mejora que gustó mucho y por la que recibió US$20 millones (de dólares) para aplicarla. Con este dinero financió nuevas y modernas instalaciones médicas en Chile.

Salvador Allende en el Senado

En 1945 Salvador Allende ganó un escaño en el Senado. Tras su paso como Ministro, este sería su siguiente gran paso en política y lo que marcaría su futuro.

En el senado, Salvador Allende continuó abogando por los temas que tanto lo apasionaban: los derechos de los trabajadores y los campesinos, el fortalecimiento de los programas de bienestar social y la nacionalización de las compañías de cobre de propiedad estadounidense.

En el Senado se convirtió también en presidente de la Comisión de Salud, en 1954 fue elegido vicepresidente de la cámara alta y en 1966 presidente de los senadores.

La eterna campaña presidencial

Antes de llegar a la presidencia de Chile, Salvador Allende tuvo un largo recorrido con distintas campañas fracasadas. Si alguna vez pensaste en rendirte, acuérdate de la siguiente historia.

Primera campaña presidencia de Allende (1951)

Corría el año 1951 y Salvador Allende, en ese entonces aún senador, se encontró con la gran sorpresa de su vida. La coalición Frente del Pueblo, recién formado en Chile y que unía a los partidos de Izquierda de Chile (Partido Comunista y Socialista), eligió a Salvador Allende como su candidato presidencial. Así comenzó su primera de cuatro campañas presidenciales.

Este primer programa destacó temas familiares, el control estatal del cobre, la nacionalización de monopolios industriales, la expansión de obras públicas, un programa de bienestar social y la implementación de un impuesto progresivo sobre el sueldo de las personas.

Salvador Allende y su campaña presidencial

A pesar de su trayectoria política, solo obtuvo 6% de los votos. Aunque podría sonar como una derrota, este primer paso fortaleció las relaciones antes quebradas entre socialistas y comunistas.

Segunda campaña presidencia de Allende (1958)

En 1958 socialistas y comunistas se volvieron a unir, esta vez en la coalición Frente de Acción Popular (FRAP), y eligieron por segunda vez a Salvador Allende como candidato. En esta segunda oportunidad estuvo más cerca de alcanzar la presidencia (perdió por solo 33.000 votos), pero Jorge Alessandri aprovecho esa ventaja y se llevó el triunfo en las elecciones.

Tras dos derrotas, Allende no se rindió. Aún en el Senado, siguió haciendo campaña por todo Chile y puso sus ideales por frente de su elocuencia y personalidad.

Hay una anécdota que resumen muy bien sus valores: en una parada de campaña, una mujer campesina se agachó para besar el dobladillo de sus pantalones y Allende, muy molesto y avergonzado le dijo a sus compañeros políticos:

No soy un mesías y no quiero serlo, quiero ser visto como una opción política, un puente hacia el socialismo

Tercera campaña presidencia de Allende (1964)

El FRAP eligió a Allende una vez más en 1964, pero esta vez la política chilena se encontraba en un escenario completamente distinto: La revolución cubana había movido influencias en todo América Latina y Chile no era la excepción. El camino del socialismo ahora encontraba una opción real en la gente.

Lanzada su campaña presidencial y con una esperanza real de ser Presidente, la oposición conservadora de ese entonces (la derecha) ideó una estrategia bastante sucia: una campaña de terror asegurando que si Allende llegaba a la presidencia, el país se convertiría en un régimen autoritario, dominado por revolucionarios y la fuerza armada soviética (como en Cuba) y que los niños serían alejados de sus familias para entrar a campos de reeducación comunista.

Salvador Allende camino a la presidencia

En esta elección Allende se enfrentó a una fuerte encrucijada: por una parte estaba la derecha conservadora que argumentaba lo que describimos en el punto anterior (poniendo fuerza en que Allende apoyaba la revolución cubana) y por otro lado habían divisiones al interior de su misma coalición de izquierda ya que Allende se negaba a usar la fuerza para llegar al poder (como ocurrió en otros países comunistas).

Con este panorama adverso, pero con mucho apoyo de la gente, Allende continuó su campaña y quizás hubiera salido victorioso si no fuera por un tercer gran factor: el surgimiento del Partido Demócrata Cristiano (PDC). Este partido dividió las fuerzas políticas en tres. Ya no estaba la izquierda y la derecha, ahora estaba también el centro, y es el centro el que sería clave en cuál de los dos extremos obtendría una mayoría.

Lentes de Salvador Allende

El partido PDC se reunió en torno a la figura de Eduardo Frei Montalva, el principal oponente de Allende en las elecciones de 1964. En esa elección, los sectores conservadores del PDC le prestaron su apoyo a la derecha, y con el apoyo de Estados Unidos, Allende tuvo su tercera derrota (39% contra el 51% de los votos).

Cuarta campaña presidencia de Allende (1970)

Tras su tercera derrota hacia la presidencia, muchas cosas cambiaron en la mentalidad de Salvador Allende. En primer lugar se distanció se Eduardo Frei, con quien alguna vez mantuvo una amistad, pero que se quebró definitivamente luego del triunfo, ya que Allende consideraba la elección había sido sucia, tanto por el apoyo de la CIA como por la campaña de terror de la derecha.

Contrario a lo que muchos podrían pensar, Allende no se rindió y estaba convencido de que en las próximas elecciones lograría que el socialismo ascendiera al poder por la vía democrática. Mientras se preparaba para ese momento, veía desde la distancia cómo el descontento social en Chile empeoraba y cómo las reformas del Presidente Frei iban de a poco fracasando.

Imagen a color de Salvador Allende

A medida que se acercaban las elecciones de 1970, el panorama político cambiaba. Antiguos miembros de la coalición de izquierda no se veían representados en Allende y hubo varias rupturas internas que complicaron su candidatura.

Además una nueva coalición se estaba formando, la famosa UP (Unidad Popular) que ya no solo tenía a los socialistas y comunistas, si no que también integraba al partido político Radical. Aún así, y con este nuevo escenario político, logró ser el candidato de la izquierda.

La derecha por su parte se preparaba para las elecciones apoyando a un envejecido Jorge Alessandri que en 1958 no ganó por tanta ventaja y que en el contexto de esa época era un candidato bastante débil.

Fidel Castro y Salvador Allende

Llegó el gran día. Comenzaban las elecciones y la cuarta candidatura de Allende. Era la medianoche del 4 de septiembre de 1970 cuando le informaron a Salvador que su 36,6% lo ponía en primer lugar; superó a Alessandri por 39,000 votos de los casi 3 millones emitidos.

Por primera vez y tras casi dos décadas peleando por llegar a la presidencia, Allende estaba cada vez más cerca de lograrlo.

La ratificación del congreso

Salvador Allende había ganado las elecciones, pero lamentablemente no obtuvo la mayoría absoluta (más del 50%), por lo tanto sería el congreso quienes tenían en su poder ratificar su llegada al poder. Si el congreso lo rechazaba, las carrera presidencial se acabaría ahí.

Un 5 de septiembre, con un discurso de victoria recordado hasta hoy y frente a miles de personas que lo acompañaron en ese momento, Allende gritó en voz alta:

Solo soy un hombre, con todas las debilidades de un hombre. Acepto la victoria no como algo personal. Le debo este triunfo al pueblo de Chile que estará conmigo cuando ingrese a La Moneda. Cuando entre en La Moneda cumpliré el compromiso histórico de hacer realidad el programa de la Unidad Popular

Jorge Alessandri se había comprometido dos meses antes a rechazar la presidencia si no terminaba primero en la votación popular, sin embargo, el 6 de septiembre, su asistente pidió a los demócratas cristianos que apoyaran a Alessandri en la votación del Congreso para salvar así a Chile del marxismo.

El Partido Demócrata Cristiano (PDC) se negó, pero condicionó su apoyo a Allende a su firma de un Estatuto de Garantías Constitucionales que  impidieran cualquier reforma extrema que pudiera dañar a los sectores económicos del país.

Ratificación de Allende como Presidente

Finalmente, el 24 de octubre, el Congreso eligió al candidato de la UP como el nuevo Presidente de Chile. Tras 3 intentos, al fin Salvador Allende llegaba a La Moneda.

Salvador Allende Presidente

Allende tenía un enfoque claro: apoyar a los productores nacionales por sobre las empresas multinacionales; apoyar las pequeñas empresas por sobre los monopolios; y entregar tierras a los campesinos para que las trabajaran.

Durante la mayor parte de su primer año en el cargo, esta estrategia funcionó en gran medida según lo planeado. El Congreso votó por unanimidad para nacionalizar el cobre a través de una reforma constitucional en julio de 1971, y para fines de año, el estado controlaba más del 80% de la producción total en minería.

El gobierno aceleró sustancialmente el proceso de reforma agraria de Frei y financió programas que Allende había defendido desde la década de 1930: distribución de leche a familias pobres, atención médica y educación, seguridad social y vivienda.

Allende y Carabineros de Chile

Las primeras expropiaciones industriales comenzaron a fines de 1970, y las empresas ingresaron al sector estatal a través de una variedad de mecanismos, pero principalmente la compra de acciones.

A principios de 1972, el gobierno había adquirido alrededor del 70% de sus empresas industriales seleccionadas y un porcentaje similar del sector bancario. Allende incluso convocó a un grupo de tecnólogos chilenos y británicos para construir un sistema informático para administrar, en tiempo real, el creciente número de empresas del sector estatal, con la intención de aumentar la participación de los trabajadores en la administración y aumentar la eficiencia en un momento en que Chile tenía solo cincuenta computadoras en el país.

Salvador Allende cantando himno nacional

Por un tiempo pareció tener éxito con sus reformas. Si bien los gastos en servicios sociales casi se duplicaron con respecto al promedio de 1965-1969, disminuyó el desempleo y las familias más pobres comenzaron a ver los beneficios. Aún así, había un sector, los más ricos, que no estaban nada conformes con lo que ocurría en el país.

Los principales problemas

Si bien fue el primer socialista en llegar al poder democráticamente, el mundo estaba muy polarizado como para dejarlo gobernar tranquilo. Allende se enfrentó a una serie de problemas que complicaron su presidencia y que terminaron en 1973 con un golpe de estado y también su muerte.

El ataque de los conservadores

En Chile se hablaba de escasez. Faltaban alimentos y productos alimenticios, pero la verdad es que todo se debió a una obstrucción de los conservadores, dueños del comercio y que sacaron arbitrariamente artículos de los estantes y los vendieron en el mercado negro.

Los medios de oposición crearon una campaña de pánico al informar sobre la escasez que (todavía) no existía, y Estados Unidos realizó un bloqueo económico al negarle crédito (préstamo) al gobierno de la UP.

Este problema alcanzó su primer peak en diciembre de 1971, cuando un grupo de mujeres se reunió en el centro de Santiago en la famosa marcha del cacerolazo. La marcha protestó por la escasez de alimentos y un sistema de distribución que generó largas filas de compradores que esperaban comprar productos básicos a precios controlados.

Salvador Allende le habla al pueblo de Chile

A medida que la economía empeoró, el modelo de Allende fue objeto de un creciente fuego político, tanto de la izquierda como de la derecha.

La búsqueda de alianzas

Allende siempre creyó que para gobernar, había que hacerlo en equipo. En 1930, mucho antes de su llegada a la presidencia, ya había construido fuertes alianzas entre la izquierda y la centro izquierda, y ahora como Presidente de la república, estaba convencido de que había que hacer algo similar.

El plan era simple: había que lograr que el partido de centro (PDC), se aliara con la coalición de izquierda (Unidad Popular), y si no se lograba, evitar por lo menos que el centro se uniera a la derecha.

Lamentablemente el ex Presidente Eduardo Frei, en ese entonces a la cabeza del Partido Demócrata Cristiano, estaba muy obstinado con la figura de Allende y bloqueó todo intento de alianza con la izquierda de Chile, y no solo eso, si no que alió a su partido con la derecha, todo lo que Salvador Allende estaba tratando de evitar.

Salvador Allende en foto a color

Esta división no solo le restó poder político como Presidente, si no que también le dificultó en gran medida llevar a cabo sus reformas. El camino se puso cuesta arriba.

Lucha contra Estados Unidos

Las políticas de Salvador Allende habían sido radicales: nacionalizar todas el cobre y sacar a las empresas estadounidenses que lo trabajaban y afianzar sus relaciones con Cuba que representaba la misma izquierda que ahora gobernaba Chile.

¿El problema de lo anterior? Estados Unidos no se quedó de brazos cruzados e inició una fuerte ofensiva en contra del país: le negó préstamos a Chile; apoyó económicamente a la oposición; financió los medios de comunicación de derecha; y presionó a sus aliados para que cortaran relaciones con nuestro país.

Salvador Allende y Augusto Pinochet

Con el bloqueo económico, Chile de a poco comenzó a entrar en una crisis, una fuerte crisis que afectaría la imagen de Allende y que terminaría, unos años más tardes, con un golpe militar.

Las protestas

El bloqueo y la falta de alianzas generó un escenario muy adverso: la ciudadanía, clase media y clase alta, comenzó con una serie de protestas a nivel nacional y exigieron que los militares salieran a la calle a poner orden.

El panorama social se veía complicado y las presiones comenzaron a forjar una revolución interna dentro de Chile. El panorama no era favorable para Allende.

Los últimos días de Salvador Allende

En 1973 hubo elecciones parlamentarias en Chile. Este era un momento clave, ya que si la izquierda ganaba escaños en el congreso, las políticas de Allende se podrían aplicar de forma expedita y su programa de gobierno al fin se llevaría a cabo.

Los resultados fueron favorables. La UP (coalición de izquierda) obtuvo los puestos necesarios, pero lo que no sabía, es que esta victoria, serían los inicios de una gran tragedia.

Nuevo orden militar

Allende se sentía seguro. Si bien escuchaba las críticas de la oposición y sabía también que el bloqueo económico por parte de Estados Unidos lo estaba afectando, sabía también que las fuerzas militares estaban de su lado. En ese entonces, el Comandante en Jefe del Ejercito, Carlos Prats, lo apoyaba completamente y eso le daba un resguardo frente a un levantamiento de los militares.

El perfil de Salvador Allende

Lamentablemente, la presión política y ciudadana fue más fuerte, y en 1971 Prats presentó su renuncia. Allende, sin pensarlo mucho, lo reemplazo con el siguiente al mando, el General Augusto Pinochet. Esa decisión, que en ese entonces se veía como algo lógico y positivo, fue lo que terminó acabando con su vida.

El golpe militar

Con un nuevo orden en el ejercito a cargo de Augusto Pinochet, en quien Allende confiaba ciegamente, comenzó el derrumbe. Era el 11 de septiembre de 1973 y Salvador Allende escuchó que tropas en Valparaíso se estaban reuniendo para un golpe de estado.

Allende se fue rápidamente a la Moneda, y con casco y arma en mano se propuso defender su presidencia. Estaba seguro de que sus tropas leales aplastarían el levantamiento. Lamentablemente, pasadas unas horas, se enteró de que su mano derecha, Augusto Pinochet, se había unido al golpe.

Ya con Pinochet a la cabeza de este levantamiento, dos aviones de la fuerza armada iniciaron su ataque y bombardearon la casa presidencia. Había resistencia y apoyo, pero no era suficiente para combatir el golpe. Salvador Allende le ordenó a todos que evacuaran y él se quedó ahí para defender su reinado.

Salvador Allende en el golpe militar

Tras varios minutos en los que solo los disparos y explosiones sonaban alrededor de la Moneda, Allende subió al segundo piso, se puso el rifle en su cabeza y se quitó la vida. Como el dijo en uno de sus tantos discursos, ofreció abiertamente “su garganta a los largos cuchillos del enemigo”.

Horas después su cuerpo fue retirado por bomberos y el ejército se encargó de su entierro en Viña del Mar, donde permaneció hasta el final de la dictadura. El 4 de septiembre de 1990, sus restos fueron trasladados al Cementerio General de Santiago. Decenas de miles se alinearon en la ruta.

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